sábado, 12 de enero de 2008

El banco de los locos

Ya de vuelta de una visita por temas laborales, me pasaban a buscar por una "garita", esas de los bondis que tenia anexa un kiosco, de los medianos digamos, con revisteros afuera y todo. La decisión del lugar la tomé yo, ya que fui quien terminó primero mis actividades. Mi "chofer" no sabia que me encontraba allí, motivo por el cual decidí enviarle un mensaje de texto (como verán, este relato es ¿"moderno"?). Decidí esperar allá atrás, no en los asientos en donde la gente espera los colectivos, sino en el otro, el de atrás. Banco largo, de cemento, cerámicos, atrás una pared de respaldar. A los 5 minutos llega.... Limado? no se el nombre, lo bautizo así. LOCO! o al menos la primera impresión de su cara era esa. Dientes apuntando a los 4 puntos cardinales, ojitos chiquitos, orejas grandes, tipo pantalla, voz rara, como si hablas mordiendo algo y chistosa por cierto. je, el tipo con una gorrita blanca con vicera.
- "Hoola", muuuy sonriente mirándome fijo a los ojos y con un gesto de amistad "de años" me extiende la mano. "Cerebro, pensá" me dije (o me pensé?). La cara del chabón era de que me conocía de años!, digo, nahhh, no puedo ser tan forro "levantá la mano carajo!". Así fue, le di la mano.
- "Estas esperando el colestivo?"
- "No, me pasan a buscar.
...y entró al kiosco. Deja la puerta entreabierta y, como del otro lado la otra puerta tambien estaba abierta, el viento hizo pegar un portazo que casi rompe todos los vidrios del lugar, no fue culpa de Limado, que al salir me describio la situación. Perdón, al salir del kiosco con un porrón en la mano. Si, una cerveza de nombre como la del jugador de fútbol, viste? (barata, por cierto). Le da un trago....
- "Querés?", apuntandome con el pico de la botella
- "No, gracias", como con vergüenza y sonriente. Aunque el día se prestaba para liquidarla de un trago.
Se ve que era un loco conocido, porque saludaba a todo el mundo y todo el mundo lo saludaba a el...... mirándome a mi.
- "Vos fumás?", me dice.
- "No, no fumo". Admito que mentí por el mangazo.
Inquieto el tipo, entra al kiosco a buscar fuego, jeje era eso, queria fuego pues el atado ajeado de puchos ya lo tenia, no armados eh!?
Fueron graciosos esos instantes, porque la gente pasaba y me miraba con la botella al lado.
Si hasta se leia en sus caras los pensamientos como: "ja!, mira este, mucho laburo mucho laburo pero se esta clavando un porrón!"
En eso, llega otra persona.
- "hooola amigo", mirando de reojo con una sonrisa la botella de cerveza que Limado había dejado justo al lado mío, si hasta casi sentía el frío de la misma en la pierna.
- "hola", dije, pensando en que iba a pasar un rato... "¿raro?". Y ahí sale Limado
- "oohh!, ¿que haces?", se saludan los vagos che.
- "¿Me das un poquito?" le dice "¿Locura?", admitiendo ya de que el porrón era de Limado.
- "Bueno, anda a buscarte un vaso", JA! que tal eh?
Rezongando, fue a buscarlo "Ehhh.... que te pensá? que tengo SIDA?"
Vuelve con el vasito de plástico y Limado le da.
- "Hasta ahí nomás, vos siempre igual"
- "Bueno, si nunca tengo plata, ayer vendí perfumina, y cobré una en San Lorenzo, pero hoy cobro la otra, si sabes que no........". Grandote, como "tonto", voz de dormido, de hacer poco esfuerzo durante el día, así es Locura. ¿Y yo? yo en el mismo banco, porrón de por medio.
En eso caen mas "muchachos", todos aparentemente trabajadores de la zona, todos con sus porrones debajo del brazo.
El primero que llego se sentó allá atrás, en la punta del banco. Limado inquieto entrando y saliendo, un tipo activo digamos...... pero pasivo, lento en su andar, no mucho pero leeento.
Locura entabla conversación con el flaco ese que está en la punta.
- "ahhh, ¿y venís de trabajar?"
- "si, vengo del laburo"
- "......... ¿Y no te sobran esas gafas?", pregunta Locura refiriéndose a los lentes de seguridad que llevaba puesto el flaquito.
- "jeje, no, son del trabajo, yo con estas sueldo, lijo, todo."
En eso Limado viene y me mira preocupado, muy preocupado.
- "¿¡¡¡Que pescado es ese!!!?", apuntando a una revista del revistero, de esas de pesca y deportes que ni se quien compra.
- "Porque yo no leo bien, pero ahí dice algo de Mar del Plata..."
Me invitaba a pararme, pero insistí en que desde mi lugar leía perfecto. Cerré los ojos apenas, como enfocando. Y si decía Mar del Plata, pero debajo con una letra de más o menos 20 veces más grande y en rojo decía "SALMONES".
- "Mira..... ahí abajo dice salmones, que se yo"
- "NOOO!!... pero yo los conozco a los salmones y son así chiquititos"- me hacia con las dos manos y viendo que en la foto el pescador lo tenia en alzas como a un bebé.
- "Aparte, tiene como una aleta arriba, que se yo...", preocupado y como no entendiendo nada.
- "Mirá, hasta lo que yo se.... todos los peces tienen una aleta arriba",.. jeje solo lo pensé mirándolo.
Llega otro "trabajador" con su amigo.
- "Che!, vos que sabes tanto de pesca, ¿que bicho es ese? "
Mientras acomoda, obviamente, su porrón, le dice "¡¡Ese es un Salmón papá!!". No se si en realidad sabía de pesca, o sabía leer el chabón.
- "Ah, mira vos... porque yo los conozco y bla bla bla"...
Mientras tanto el compañero de este último trabajador miraba el banco y amagaba, es que ya no había más lugar casi. Con un gesto de caballerosidad, me corrí, como diciendo, "no, ¡no! oiga amigo ¡si acá hay lugar para todos!, el banco nos quedo chico pero el corazón es grande!". Y se sientan nomás!. Eso si, también habían comprado una gaseosa de naranja, de esas de 500 ml, como pa' rebaja el trago, viste?
Ya todo el mundo hablaba, saludaba, gritaba.
Lo mejor, me llama mi "chofer" diciendo que ya me salía al encuentro (o lo peor?, se terminaba el rato!)
Compro una gaseosa y un sanguche, el de pan de trenza y jamón y queso. Paleta, digamos, paleta!. El jamón es otra cosa.
Salgo y ya si, encaro al banco de la parada de ómnibus, el de la gente..... me da cosa decirlo... ¿"Normal"?. Cada tanto volteaba la mirada para lo de mis "amigos". Estaban en "su mundo". En una de esas veo la botellita de gaseosa naranja. Y si!, era pa' echa pinta nomá. La relación que iban tomando era mas o menos, por lo que vi en las botellas, 40 ml de naranja, 500 ml de cerveza.
Llega mi chofer, cuando ya la algarabía era tal, que habían llegado a tirar pirotecnia entre ellos. "Fosforitos" digamos, pero que en un lugar cerrado suenan, y bien.
Subí al auto y allá quedaron ellos.
Luego pensé y me pregunté. Lo mismo te pregunto a vos:
¿No te gustaría por un momento ser loquito?

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